Bag-in-Box desde la antigüedad en el camino del éxito

Difícil de creer: El principio básico de los envases Bag-in-Box (BiB) existe desde hace muchos siglos. Ya que en la antigüedad los griegos almacenaban sus vinos en botas selladas de piel de cabra. Sin embargo, la verdadera fecha de nacimiento del envase Bag-in-Box se sitúa quizás más bien en el año 1955.

En aquel entonces, el químico norteamericano William R. Scholle inventó el contenedor de líquidos. La intención de Scholle era transportar líquidos de forma segura y ahorrando espacio. Para ello, los llenó primero en bolsas de material multicapas. A éstas las equipó con una especie de válvula mediante la cual el líquido llenado podía ser vaciado o servido cómodamente. Para estabilizar la fragilidad de estas bolsas de transporte, Scholle las revistió con un cartón ondulado.

Calidad perfecta gracias a un envase óptimo

Hoy se ofrecen al consumidor final y al sector profesional, entre otras cosas, agua sin gas, zumos y vinos en envases BiB. Incluso concentrados, aceites comestibles y salsas preparadas, así como ketchup, mayonesa, concentrado de tomate y aceite de oliva ya son llenados en prácticos envases Bag-in-Box. Además de la industria alimentaria, numerosas empresas de la industria química y farmacéutica aprovechan también las ventajas de los envases BIB. A fin de que luego de abierto el envase se pueda conservar la calidad de los líquidos destinados al consumo el mayor tiempo posible, éstos han sido envasados al vacío. Esto tiene la ventaja adicional de que los líquidos fluirán del envase sin conservantes. En caso de que la bolsa esté vacía, sólo quedará . algo semejante a un globo que ha perdido el aire . una envoltura delgada de un envase.

70 por ciento de vinos en Bag-in-Box en Down Under

Casi 60 años después de su .invención., el uso de los envases BiB se va extendiendo en todo el mundo. Ya hace mucho que han conquistado el mercado vinícola australiano. En Down Under se ofrece aproximadamente el 70 por ciento de los vinos australianos en envases Bag-in-Box.

Una tendencia que también se va imponiendo con fuerza en Alemania gracias a las ventajas que ofrece, por ejemplo, en comparación con el llenado en botellas. Gracias a la exclusión de aire, se prolonga la vida de los productos, evitándose así que los vinos almacenados por un largo período de tiempo deban ser al final desechados y desperdiciados: Todas las gotas caerán en el vaso del cliente. Por otro lado, la compra de vino en envases Bag-in-Box es claramente más ventajosa: Frente a una botella de 0,75 litros que en la compra cuesta aproximadamente 2 euros, hay un ahorro de aproximadamente 50 por ciento en comparación con un envase BIB de 10 litros (tamaño estándar en el sector profesional).